sábado, 7 de febrero de 2026

San Valentín: lo que la psicología nos enseña sobre el amor

Cada 14 de febrero el amor se llena de flores, cenas especiales y promesas eternas. San Valentín nos recuerda que amar es importante… pero pocas veces nos invita a reflexionar cómo amamos y qué entendemos realmente por amor. Desde la psicología, el amor no es solo un sentimiento intenso: es también un vínculo, una elección y una forma de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.

El amor no es solo emoción

Solemos pensar que amar es sentir mariposas, entusiasmo constante o felicidad permanente. Sin embargo, la psicología distingue entre el enamoramiento —intenso, idealizado y neuroquímico— y el amor maduro, que se construye con el tiempo.
El enamoramiento activa circuitos cerebrales relacionados con la dopamina y la recompensa: por eso es tan intenso… y tan inestable. El amor, en cambio, se sostiene en otros pilares: confianza, intimidad, compromiso y cuidado mutuo. Amar no es estar siempre bien, sino aprender a estar incluso cuando no lo estamos.

Amamos como aprendimos a vincularnos

Nuestra manera de amar no surge de la nada. La teoría del apego nos recuerda que nuestras primeras experiencias afectivas influyen profundamente en cómo nos relacionamos en la adultez.
Personas con apego seguro suelen vivir relaciones más estables y satisfactorias; quienes desarrollaron un apego ansioso o evitativo pueden experimentar miedo al abandono, dificultad para confiar o necesidad excesiva de control.
Esto no significa que estemos condenados a repetir patrones. Al contrario: con conciencia y trabajo personal, el amor también se aprende y se transforma.

El mito de la media naranja

Uno de los grandes mitos románticos es la idea de que alguien viene a completarnos. Desde la psicología, esta creencia puede ser peligrosa: coloca en la pareja la responsabilidad de nuestra felicidad y diluye los límites personales.
Las relaciones sanas no se construyen desde la carencia, sino desde la elección. No necesito que me completes; te elijo porque compartimos, porque crecemos, porque nos cuidamos. El amor no debería restarnos identidad, sino ampliarla.

Amor sano vs. amor que duele

No todo lo que se nombra como amor lo es. Los celos constantes, el control, la dependencia emocional o el sacrificio excesivo suelen normalizarse bajo la etiqueta de “amar mucho”, cuando en realidad generan sufrimiento.
La psicología es clara: el amor sano no duele de forma continua. Puede haber conflictos, diferencias y momentos difíciles, pero nunca miedo, humillación o anulación personal. Amar también implica saber poner límites y, a veces, saber irse.

San Valentín también puede ser amor propio

Hablar de amor no es solo hablar de pareja. El vínculo más duradero que tendremos en la vida es con nosotros mismos. La forma en la que nos tratamos marca el tipo de relaciones que toleramos.
El amor propio no es egoísmo, es base emocional. Implica escucharnos, respetarnos y no conformarnos con menos de lo que merecemos. Muchas veces, el acto más amoroso no es quedarnos, sino elegirnos.

Amar mejor es posible

La buena noticia es que el amor no es solo cuestión de suerte. Se entrena con comunicación, autoconocimiento y responsabilidad afectiva. Amar bien no significa amar perfecto, sino amar con conciencia.
Este San Valentín, más allá de los regalos, quizá el mejor gesto sea preguntarnos: ¿Cómo amo? ¿Desde dónde me vinculo? ¿Este amor me hace crecer o me apaga?
Porque cuando el amor se entiende, se cuida… y también se disfruta más.





jueves, 1 de enero de 2026

La psicología del año nuevo: ¿Por qué establecemos metas y cómo mantener la motivación?

 La psicología del año nuevo: ¿Por qué establecemos metas y cómo mantener la motivación?


¡Feliz Año Nuevo! 🎉

Hoy es un día para reflexionar sobre el pasado y planificar el futuro de este 2026.
¿Quién no ha establecido metas y resoluciones para el año nuevo? ¿Quien no ha empezado a pensar objetivos de aquí a diciembre?
Sin embargo, ¿por qué nos cuesta tanto mantener la motivación y alcanzar nuestros objetivos? No siempre es tan fácil como pensarlos.

La respuesta se encuentra en la psicología. Nuestro cerebro está programado para buscar patrones y crear hábitos. Aunque no tanto para mantenerlos sin esfuerzo…

Cuando establecemos metas, activamos el sistema de recompensa del cerebro, que nos da un impulso de dopamina y nos hace sentir bien. Sin embargo, este impulso es temporal y pronto volvemos a nuestros patrones habituales.

Por lo que es importante hacer metas a corto plazo para que estas pequeñas recompensas vaya motivándonos para conseguir ese objetivo final.

¿Por qué establecemos metas?

Establecemos metas por varias razones:

- Deseo de cambio: Queremos mejorar nuestra vida y sentirnos mejor.
- Presión social: La sociedad nos presiona para que establezcamos metas y logremos éxito.
- Auto-mejora: Queremos sentirnos orgullosos de nosotros mismos y alcanzar nuestros objetivos.

¿Por qué no mantenemos la motivación?

- Falta de planificación: No tenemos un plan claro para alcanzar nuestros objetivos.
- Expectativas irreales: Establecemos metas demasiado ambiciosas y nos desanimamos cuando no las alcanzamos.
- Falta de refuerzo: No nos recompensamos por nuestros logros y nos enfocamos en lo que no hemos logrado.

¿Cómo mantener la motivación?

- Establece metas SMART: Específicas, Medibles, Alcanzables, Relevantes y con un plazo determinado.
- Crea un plan de acción: Divide tus metas en pasos pequeños y alcanzables.
- Celebra tus logros: Reconoce y celebra tus logros, no importa cuán pequeños sean.
- Encuentra un compañero de responsabilidad: Comparte tus metas con un amigo o familiar y pídele que te ayude a mantener la motivación.

Recuerda, el cambio es un proceso y no un evento.

No te desanimes si no alcanzas tus metas de inmediato. Aprende de tus errores y sigue adelante.

Empecemos por escribir las metas que queremos conseguir y desglosarlas en pequeños pasos

Yo ya he planificado mis objetivos de este 2026


¡Buena suerte en tu viaje hacia el éxito! 🎊🎊

Nuria Niño Zazo